Un aprendizaje educativo, si
es tal, necesariamente es creativo... Nos potencia, fortalece, realiza... Mirado el aprendizaje como proceso creativo,
requiere de una enseñanza también creativa, que impulse y/o fortalezca los
siguientes pasos o etapas:
Asombro: Vamos caminando en forma habitual, con un
estado de ánimo propio de quien no espera nada especial; por lo tanto, sin
poner mayor atención que la necesaria para lograr los objetivos... De pronto,
alguien, algo, una situación, nos impresiona y nos substrae de lo habitual, de
lo esperado...Ya no podemos seguir de largo; menos aún ser indiferentes.
La mirada, nuestros pasos
son impresionados, nuestra mente se activa... Tal vez surgen nuevas
interrogantes, emociones y ganas de indagar... Es el asombro transformándose en
admiración. Es la realidad conduciéndonos hacia el misterio de ella, hacia lo
aún no conocido... En el asombro por una realidad, hay un salir de uno mismo
para adentrarse en aquella realidad y quedarse en ella, para simplemente
deleitarse en su misterio... Sí, porque en cada realidad, en su sentido, en su
existencia, hay un misterio que nos
conmueve, que nos asombra...
Catherine L'Ecuyer, en su
libro "Educar el Asombro", hace un llamado a quienes tienen poder de
decisión sobre la educación:
"¿Cómo lograr que un niño, y luego un adolescente, sea capaz de
estar quieto observando con calma a su alrededor, capaz de esperar antes de
tener, capaz de pensar, con motivación para aprender sin miedo al esfuerzo? Los
niños crecen en un entorno cada vez más frenético y exigente que, por un lado,
ha hecho la tarea de educar más compleja, y, por otro, los ha alejado de lo
esencial. Para su éxito futuro vemos necesario programarlos para un sinfín de
actividades que los están apartando del ocio de siempre, del juego libre, de la
naturaleza, del silencio, de la belleza. Su vida se ha convertido en una
verdadera carrera para saltar etapas, lo que les aleja cada vez más de su
propia naturaleza. Muchos niños se están perdiendo lo mejor de la vida:
descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Un ruido ensordecedor acalla sus
preguntas, las estridentes pantallas saturan sus sentidos e interrumpan el
aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez.
Educar en el asombro es replantear el aprendizaje como un viaje que nace desde
el interior de la persona, una aventura maravillosa facilitada por una
consideración profunda de lo que reclama la naturaleza del niño, como el
respeto por su inocencia, sus ritmos, su sentido del misterio y su sed de
belleza."
La misma autora reafirma
nuestras primeras líneas, al contar en una conferencia dada en el Colegio
Internacional Kolbe, año 2016:
«Una niña le pregunta a su madre: ¿cómo sabe el Ratón Pérez que se me ha
caído un diente? La madre le dice: ¡es un misterio!. Y la niña le responde: ya
lo entiendo.» ¿Se puede entender todo el misterio? Comprenderlo por entero es
imposible, sin embargo, sí se puede intuir y profundizar en él mediante la
experiencia. Por ello, podemos definir nuestra relación con el misterio como
una oportunidad infinita de conocer, lo que supone un chollo para los niños,
que anhelan conocer constantemente. A los adultos nos cuesta mucho más
entenderlo porque nos gusta que quepa todo en nuestra cabeza"
Admiración: La admiración surge ante la realidad que
estoy observando, admirando o "evocando". Recordemos que evocamos
cuando lo que observábamos y admirábamos ya no está aconteciendo ante nosotros;
pero, al antes haberlo acogido, en un juego de acogimiento, recogimiento y sobrecogimiento,
lo traemos al presente. Recordar (re-cordis)
es volver a hacer que pase por el corazón lo que una vez pasó. Así,
rescatamos del pasado la realidad con la cual iniciamos y desarrollamos un
encuentro, sintiéndonos sobrecogidos por lo misterioso de todo ser... Así
también la admiración es uno de los sellos del amor; pues no podemos sino
admirar lo amado y amar lo admirado...
Indagación:
Nuestra atención, centrada en la realidad, nos lleva a interrogarla...
¿Cuál es su esencia? ¿Cuál es el origen y cuál la finalidad de la
misma...? ¿Cuál es su por qué, para qué
y su posición en el constructo de realidades que conforman el Universo...?
¿Cuál es el sentido de esa realidad en mi mundo y cuál en en tu mundo? Miles de
interrogantes van surgiendo en nosotros; son interrogantes reales, originales;
no fueron impuestas desde otros... Interrogo la realidad encontrada e intento
un "respetuoso descubrimiento" de ella. Nos formulamos interrogantes
sobre ella; pues deseamos entenderla, comprenderla, encontrar su significado y
sentido, cultivarla...
Ideación: Nos vamos haciendo una idea de esa realidad
que nos hizo detener nuestro camino. Una idea sobre su ser, su sentido de
existencia y su vínculo con otras realidades. Nos preguntamos cómo es afectada
y cómo ella a su vez afecta. Ya no será un aprendizaje reproductivo, repetido
porque lo dice alguien o un programa.
¡Será un aprendizaje vivencial, que responde a preguntas surgidas en el
ser mismo del pequeño, adolescente, joven o adulto! Un auténtico conceptualizar
desde la verdad real o, lo que es lo mismo, la realidad verdadera...
Valoración Real: Intentamos
descubrir el real valor de la realidad ante la cual nos encontramos, esto es,
su real perfección de ser: Su real y efectiva verdad, bien y belleza de ser...
Su sentido o alcance de ser, de existir. Valoramos su estar siendo en este
momento que sabemos puede trascender el instante a través de un acto creativo.
Valoramos sus potencialidades y su deber ser, es decir, lo que podría y debiera
llegar a ser.
Metacognición: Nos volvemos sobre nosotros mismos, para
indagar qué significa y qué sentido tiene el aprendizaje que hemos obtenido
acerca de esa realidad; primeramente, en el universo del cual forma parte y,
también, en el mundo que yo voy co-creando junto a otras realidades; buscamos
significados y sentidos... Es lo que también llaman algunos "conocimiento
autorreflexivo", haciendo referencia a una toma de conciencia reflexiva
sobre los propios procesos involucrados en el proceso cognoscitivo: procesos
motivacionales, actitudinales, emocionales, interpersonales, culturales,
sociales. Teilhard de Chardin dijo: "El hombre no es solamente un hombre
que sabe, si no un ser que sabe que sabe". Hoy los psicólogos hablan de la
importancia del: 1) Aprender a aprender. 2) Aprender a desaprender y 3)
Comprender el sentido, valor y valer de cada que hacer involucrado en los
puntos anteriores.
Compromiso: Asumimos nuestro compromiso ético-educativo
con esa realidad... Ya nos encargamos y ahora debemos hacernos cargo de la realidad
con la cual creamos un vínculo vocacional, un vínculo humano, un vínculo de
amor, de dedicación y no de meros usuarios del universo.
Creación o Recreación: En realidad, desde un
inicio de este proceso de aprendizaje ha estado activa nuestra creatividad.
Desde la detención ante el asombro que surge espontáneo y detiene nuestros
pasos para instarnos: "¡Detente!, ¡Míra!, ¡Escucha, palpa, huele,
siente...!, ¡Imagina mi ser; soy lo que ves pero lo esencial y mi sentido de
ser esta tras mi visibilidad!, ¡Ama, cultiva!, ¡Cultivándome te
cultivarás!".
La Creatividad es Estilo: Es el sello de mi esencia
de ser que trasciende no sólo en la obra creada o recreada, sino a lo largo de
todo el proceso creativo. El estilo es ese leit motiv de la obra musical o pintura,
arquitectura... aquello que la distingue como única. Estilo también es la forma
que tenemos de hablar, habitar los espacios (hogar, trabajo, escuela o
Universidad, biblioteca, calles públicas, etc.). Estilo es la forma como
escribimos, conversamos, acariciamos, nos enojamos o alegramos, festejamos,
enfrentamos los éxitos, errores y aprendemos o enseñamos...
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